¿Quiénes somos?

Fuente: Pinturas Judith PJ

 

1. Testigos del Redentor (Jesús)

 

¿Significado de la palabra española ‘redentor’? El diccionario la describe así: ‘Redentor es adjetivo. Es el que redime. Jesús es el redentor por antonomasia.

Fuente hebrea de donde tomamos la palabra ‘redentor’: del participio de los verbos hebreos ‘pdh’, ‘gal’ y ‘ys’’. El participio de ‘pdh’ es ‘podeh’; el de ‘gal’ es ‘goél’ y el participio de ys’ es ‘mosía’. Estos tres verbos tienen significado sinónimo:

Pdh: Rescatar, recobrar, recuperar, redimir, liberar, librar.

Gal: Rescatar, redimir, recobrar, recuperar, reclamar, responder de/por.

Ys‘:  Salvar, librar, liberar, libertar, socorrer, defender, auxiliar, proteger; vencer, dar la victoria, sacar sano y salvo, poner a salvo.

En estos participios, la traducción es: el que redime, el redentor, el liberador.

Las Constituciones dicen esto de los Misioneros Redentoristas, en el ‘Índice Analítico’: “Nombre que llevan los miembros de la C.Ss.R. y que se describe en la C. 20. Todos los redentoristas son cooperadores, socios y servidores de Jesucristo. En la gran obra de la redención (2), enviados a predicar el evangelio de salvación a los pobres (cap. I); forman una comunidad apostólica (cap. II), consagrada de modo especial al Señor (cap. III), que recibe una formación apropiada (cap. IV) y cuenta con una forma adecuada de gobierno”. Cuando decimos ‘Congregación del Santísimo Redentor’ expresamos, ante todo, el aspecto comunitario. Las personas que forman la ‘Congregación’ se caracterizan por su capacidad de vivir en comunidad.

Todo lo que hacen es planeado y realizado en común, o bajo la tutela de la comunidad. Es obvio que todo cristiano ha de caracterizarse por su capacidad de comunión con los demás, pues todos formamos una sola ‘Iglesia’; pero, dentro de ella, hay muchos estilos de vida. El estilo diocesano y el religioso se distinguen, sobre todo, en que el primero organiza la vida de manera individual; el segundo, es por esencia comunitario.

 

2. Atentos a las heridas del mundo

 

Nuestro nombre (Congregación del Santísimo Redentor) es exhortativo y muy activo.

Nos toca ser ‘redentores’, salvadores de situaciones humanas injustas, personales y colectivas. No tenemos pretexto para no hacer nada. Los grandes modelos bíblicos de la evangelización, tanto del AT como del NT, en especial Jesús, nos hacen ver que ni la edad, ni la salud y, mucho menos, la oposición al evangelio, valen como excusas para el cristiano ordinario. ¿Qué no se espera del consagrado religioso redentorista? Además de su predicación explícita de la palabra, todo en él ha de ser acción redentora en beneficio de sus hermanos.

La palabra ‘redentor’, patrimonio de la Congregación que lleva este nombre, es exclusiva del AT. Por eso, es síntesis y recapitulación de la obra de Dios en el pasado, obra incomprensible sin la aparición de Jesús. Con la palabra ‘redentor’ la Congregación Redentorista revive y actualiza la eficacia de los dichos y hechos del Señor en el AT, llevados a plenitud en la vida y obra de Jesús, cuyo dinamismo misionero se propone imitar. Un Testamento es inconcebible sin el otro. Así, el quehacer de la Congregación en la Iglesia y en el mundo jamás pierde su actualidad; al contrario, su comunión personal con Jesús la mantiene siempre joven.

 

3. Proclamadores de la misericordia de Dios

 

La raíz griega para decir ‘misericordia’ es ‘ele*’, de donde vienen las siguientes palabras: ‘Éleos’: compasión, piedad, misericordia, socorro; segundo, ‘eleéo’: ‘tener compasión, compadecerse de’. De aquí viene también ‘eleemosíne’: compasión, limosna, socorro. Además, ‘eleemón’: compasivo, misericordioso. El objeto de la compasión y misericordia es designado con la palabra ‘eleeinós’: ‘digno de lástima, lastimoso, lamentable’.

La raíz hebrea correspondiente a la griega‘ele*’ es el sustantivo ‘hsd’, término que tiene dos significados fundamentales: misericordia, que subraya el aspecto gratuito de la benevolencia; y lealtad, que resalta el compromiso. Los significados generales son: ‘favor, beneficio, gracia, servicio, ayuda, socorro; misericordia, clemencia, bondad, benevolencia, piedad, compasión, lástima; cariño, afecto, caridad; lealtad, fidelidad; pacto, acuerdo, convenio, trato, promesa, compromiso; agrado, gusto, amabilidad, simpatía, atractivo; complacencia, atracción’.

La descripción de Dios como ‘el que concede misericordia perpetua’, muy frecuente en el AT, pasa al NT, concentrada en Jesucristo. Los evangelistas han escrito sus palabras y sus signos, movidos no por el deseo ordinario de hacer historia, sino porque son divinos, dichos y hechos para nuestro bien. Tienen carácter perpetuo y eterno, como afirma Jesús. Es correcto decir que Jesús es la encarnación de la ‘misericordia perpetua’ de Dios, tan afirmada en el AT. Un ejemplo entre tantos es la exclamación de la mujer cananea (Mt 15,25): ‘Ella los alcanzó y se puso a suplicarle: ¡Señor, ten misericordia de mí!’ Jesús se resiste a atender a la mujer cananea, por ser pagana, pues pertenece al territorio de Tiro y Sidón. Ella quiere que Jesús cure a su hija. Parece que la insistencia de la mujer aumenta a medida que siente el rechazo. Grita cada vez con más fuerza, consciente de que no se dirige a un bienhechor ordinario sino al ‘Señor, hijo de David’, al que reconoce como Dios. Con la fuerza de su fe obtiene la curación de su hija.

Habiendo experimentado antes la misericordia de Dios, demostrada en Jesús, tenemos el deber de anunciarla y promoverla, sin olvidar jamás que ésta será el fundamento del juicio sobre todos nosotros (Mateo 25,31-46).

 

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