Nuestros símbolos

1.- Sello o Escudo

 

Sello o escudo redentorista.

 

El sello o escudo de la Congregación fue diseñado por San Alfonso. El sello tiene como elemento central a la cruz redentorista.

A los lados de la cruz pueden leerse las abreviaturas latinas de los nombres de Jesús (IS) y María (MA). Encima puede verse el ojo radiante que simboliza la presencia de Dios en toda la creación; un Dios que se revela de manera potente y paradójica en la muerte de su Hijo. En algunas versiones modernas se ha sustituido el ojo por una paloma que representa al Espíritu Santo. Otras han incorporado al ojo, el ya conocido triángulo.

​El sello es rematado por una corona real, ya que el origen de la Congregación Redentorista era el Reino de Nápoles o de las Dos Sicilias. Finalmente, bajo el sello se puede ver una leyenda que reza: “Copiosa apud eum redemptio”, palabras latinas tomadas del salmo 130, 7. El salmo dice: “del Señor viene la misericordia, y en él la Redención es sobreabundante”. Esta frase fue elegida para identificar el carisma redentorista.

 

2.- Cruz redentorista

 

Cruz redentorista.

 

Una cruz sobre tres montes, sobre la que se apoyan, en el brazo derecho la lanza con la que le traspasaron, y en el brazo izquierdo la caña coronada por la esponja o hisopo, con la que le dieron a beber vino mezclado con hiel durante la crucifixión. Estos elementos quieren expresar el amor de Jesucristo: “me amó hasta dar la vida por mí” (Gal 20, 20).

 

3.- Hábito

 

Luis Enrique Ramírez Gutiérrez y Urbano Marcos Gutiérrez Sánchez en la Capilla del Juniorado redentorista San Alfonso (Ciudad de México).

 

Es un signo externo de nuestra consagración. Todos los Redentoristas, por la profesión religiosa, son verdaderamente misioneros al servicio de la Iglesia y del pueblo de Dios, de este modo, el uso de hábito está directamente asociado a la dinámica de servicio, diaconía enseñada y practicada por el Redentor. Por eso, en nuestra vestidura existe un corte transversal que recuerda nuestro compromiso asumido por la causa del Evangelio, en favor de los pobres y abandonados.

​Otra señal interesante es que, a diferencia de la sotana diocesana, no hay los tradicionales 33 botones. El motivo es la practicidad para la misión. En los tiempos fundacionales, es decir, en la época de Alfonso, las mulas eran el principal medio de transporte. De esta forma, la sotana, libre de los botones, facilitaba la vida de los misioneros. En las mangas hay sólo tres botones que nos recuerdan la Trinidad Santa y los tres compromisos asumidos en el día de la Consagración Religiosa, los votos de pobreza, de castidad y de obediencia.

El redentorista es llamado a ser fuerte en la fe, alegre en la esperanza, fervoroso en la caridad, humilde y siempre dado a la oración. Utilizamos el hábito no por privilegio o status, sino como compromiso, signo de pertenencia a Cristo. Por lo tanto, los Redentoristas no son Redentoristas porque usan el hábito, pero muchos hacen la opción de usarlo porque son Redentoristas. Es una vestidura simple, usada en determinadas ocasiones, según las costumbres y orientaciones pastorales que, además de testimoniar externamente la consagración religiosa, debe acercar al religioso del pueblo.

 

4.- Rosario

 

Rosario redentorista.

 

En la cintura traemos en la franja el rosario en forma de «M» que nos recuerda la devoción filial del Redentorista a María, así como la necesidad de la oración como medio de intimidad con Dios. Alfonso era noble, hijo de una tradicional familia napolitana. Uno de los principales símbolos de la nobleza en ese período era la espada que se utilizaba en la cintura. De esta forma, Alfonso, después de su «conversión», comprende que su verdadera arma es la oración y, a los pies de Nuestra Señora, deposita su espada junto con toda su nobleza.

​Por la tradición Alfonsiana heredamos, además del rosario, la medalla y la cruz. En la medalla hay, por un lado, la imagen de San Alfonso, nuestro padre fundador y, por el otro, el Santísimo Redentor con las siguientes frases: «Copiosa apud eum Redemptio», que significa «La redención junto a Él es copiosa», sintetizando nuestra espiritualidad. Somos misioneros de la Copiosa Redención, Misioneros del Santísimo Redentor y, por eso, en la cruz encontramos el mayor símbolo de la redención. Estamos llamados a ser anunciadores del amor redentor de Jesús.

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