Nuevos retos para la Provincia de México

Homilía toma de posesión servicio de animación provincial 2023-2026

Quiero comenzar agradeciendo:

-Agradeciendo al Redentor su llamado a servirlo prioritariamente, como Provincia,  entre indígenas y migrantes. Es muy importante este agradecimiento pues no solo reconoce tras qué huellas caminamos sino en dónde hemos de ser misioneros de la Esperanza. 
-Agradeciendo a todos los Congregados por su disposición para continuar el desafío de la reconfiguración. Nos encaminamos decididamente hacia la constitución de una Nueva Unidad y el gesto de movilidad que ahora realizamos para conformar las nuevas comunidades indica bien hacia donde se encaminan nuestros esfuerzos.
-Agradeciendo a todos los laicos y laicas, ahora ya representados y coordinados por un Consejo Provincial de laicos. Pues solo con su oración, con su generosidad, con su tiempo y cooperación misionera la congregación vive en plenitud y es signo perfecto del Redentor entre los más pobres. 

Estos tres agradecimientos marcan un ritmo de respuesta a los retos que la realidad nos propone en este inicio de cuatrienio. Como lo hizo el Padre General en su saludo de navidad a toda la Congregación toca reconocer también nuestros retos en México y por supuesto, siguiendo su invitación, llenarnos de alegría y orgullo porque somos conscientes que podemos hacer mucho más y hacerlo mejor:

Nuestro Primer reto: Poner en marcha nuestro quehacer misionero. Reactivando nuestra misión itinerante en medio de los pobres y lo que esto implica a través de un Equipo Misionero; Abriendo nuestras misiones específicas de Frontera para atender migrantes, y en la Arquidióces de Puebla para atender indígenas; y realizando un acompañamiento sistemático y continuo de nuestros fieles en la misión desde las casas que los lleve a un real encuentro de los abandonados.
Nuestro Segundo reto: Construir comunidades que convivan con la inseguridad dejada por la pandemia y la violencia; que sabedores de una herencia que dispone para todo lo arduo seamos capaces, como comunidad, de no asustarnos y superar nuestra natural anhelo de seguridad y protección cuestión que impide en todos lados un cambio de visión, de apertura, y hasta de esfuerzos.
Nuestro Tercer reto: Es adaptar nuestras estructuras formativas para llamar a más para que “vengan y vean” y a través de un discernimiento práctico, propio del sentido alfonsiano, podamos responder adecuadamente a los tiempos nuevos con congregados y asociados comprometidos decididamente con aquellos a quienes somos enviados.
Y nuestro cuarto reto: Que todas las instancias de animación a través de un liderazgo incisivo podamos, en la sinergia del servicio, sostener la constitución de una Nueva Unidad que en la diversidad responda a todos los deafíos que nos plantea la Misión en la Conferencia de Norteamérica.
Esta realidad es iluminada hoy, en el marco de esta toma de posesión, por la Palabra de Dios. Los textos ofrecidos por el misal Redentorista para celebrar la Memoria de San Juan Nepomuceno Neumann nos recuerdan que cuando entre los primeros cristianos comenzaron los conflictos y disensiones entre grupos y líderes diferentes, alguien sintió la necesidad de recordar que, en la comunidad de Jesús, sólo él es el Pastor bueno. No un pastor más, sino el auténtico, el verdadero, el modelo a seguir por todos.

Esta bella imagen de Jesús, Pastor bueno, es una llamada a la conversión, dirigida a quienes pueden reivindicar el título de «pastores» en la comunidad cristiana. El pastor que se parece a Jesús, sólo piensa en sus ovejas, no «huye» ante los problemas, no las «abandona», no saca ventaja, no las maltrata. Al contrario, está junto a ellas, las defiende, se desvive por ellas, «expone su vida» buscando su bien. 

Al mismo tiempo, esta imagen es una llamada a la comunión fraterna entre todos. El Buen Pastor «conoce» a sus ovejas y las ovejas le «conocen» a él. Sólo desde esta cercanía estrecha, desde este conocimiento mutuo y esta comunión de corazón, el Buen Pastor comparte su vida con las ovejas. Hacia esta comunión y mutuo conocimiento hemos de caminar también hoy en la Iglesia, como Redentoristas, como Provincia de México.

En estos momentos no fáciles para la fe, necesitamos como nunca aunar fuerzas, buscar juntos criterios evangélicos y líneas maestras de actuación para saber en qué dirección hemos de caminar de manera creativa hacia el futuro. Ha llegado el momento del cambio y de dar un nuevo impulso a la Provincia.

Sólo como Redentoristas, llenos del Espíritu del Buen Pastor, podremos ayudarnos a crear el clima de acercamiento, mutua escucha, respeto recíproco y diálogo humilde que tanto necesitamos.

Este es sin duda el criterio toral  que nos llevará a responder con éxito a los retos que nos plantea la realidad.

Los próximos seis meses serán clave para PREPARAR, en la implementación de lo mandado por el último Capítulo Provincial, las bases de lo que finalmente constituirá una Nueva Unidad en la Conferencia de Norteamérica. 

Invito a todos, en este Espíritu, a disponer el corazón y el pensamiento para lograr esta encomienda. Ya no podemos permitirnos pasos al lado o hacia atrás, las huellas del Redentor son claras y nos encaminan a seguir de frente. Con toda esperanza hemos de confiar en aquel que siempre nos guía por el camino de la Paz. 

Preparemos pues la experimentación de una Vida Apostólica que suscite, anime y consolide los planes de reconfiguración de nuestra Persona, de nuestras comunidades y de nuestra Provincia. Que así sea.

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